NUEVA ORLEANS (AP) — La tormenta tropical Barry comenzó a hacerse sentir desde el Golfo de México con el potencial de generar uno de los mayores chubascos en la historia de Luisiana, un diluvio épico en el que podría verse si Nueva Orleans aprendió las lecciones que dejó el huracán Katrina hace más de una década.

El meteoro está fortaleciéndose constantemente y se prevé que toque tierra el sábado en la madrugada cerca de Morgan City convertido en el primer huracán de la temporada del Atlántico, por lo que las autoridades se apresuraron a cerrar las compuertas contra inundaciones y elevar las barreras alrededor de la zona metropolitana de 1,3 millones de personas.

Aproximadamente 3.000 elementos de la Guardia Nacional, así como otros equipos de rescate, fueron emplazados alrededor de Luisiana con botes, vehículos especializados para inundaciones y helicópteros. Se preparó agua potable para beber. Cuadrillas para reparaciones de servicios públicos y camiones con canastilla se colocaron en sus posiciones en la región.

Aunque no se ordenaron evacuaciones en Nueva Orleans, muchos habitantes colocaron costales de arena en sus viviendas o, en el caso de las áreas bajas y expuestas a lo largo de la costa, empacaron y se fueron. Los turistas atestaron el aeropuerto municipal con la esperanza de poder salir de la ciudad antes de que arribe la tormenta.

“Esto está ocurriendo... el tiempo que usted tiene para prepararse está disminuyendo”, advirtió Ken Graham, director del Centro Nacional de Huracanes. “Es poderoso. Está fortaleciéndose. Y el agua será un gran problema”.

Los meteorólogos dijeron que Barry, que se desplaza con lentitud, podría arrojar de 25 a 50 centímetros (10 a 20 pulgadas) de lluvia hasta el domingo a lo largo de una franja de Luisiana que incluye a Nueva Orleans y Baton Rouge, así como el sur de Mississippi. Ciertas partes de Luisiana recibirán 63 centímetros (25 pulgadas).

La parte externa de la tormenta azotó al estado con lluvia la mayor parte del día, y algunos caminos bajos cerca de la costa ya estaban cubiertos de agua el viernes por la mañana por la marejada empujada por Barry desde el Golfo de México.

Se prevé que el meteoro llegue como un huracán débil, apenas por encima del umbral de 119 kilómetros por hora (74 millas por hora) en la velocidad del viento. Pero las autoridades le advirtieron a la gente que no se confíe por ello.

Barry se ubicaba a unos 160 kilómetros (100 millas) al suroeste de la desembocadura del Mississippi el viernes por la tarde, y la velocidad de sus vientos había aumentado a 100 kph (65 mph).

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Los periodistas de The Associated Press Chevel Johnson y Rebecca Santana en Nueva Orleans; Sarah Blake Morgan en el distrito Plaquemines; Jay Reeves en Baton Rouge; y Jonathan Drew en Raleigh, Carolina del Norte, contribuyeron con este despacho.

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