BARCELONA (AP) — Las manifestaciones por el encarcelamiento de un rapero que fue declarado culpable de insultar a la monarquía española y elogiar la violencia terrorista se vieron ensombrecidas por disturbios el jueves por tercera noche consecutiva.

La situación de Pablo Hasél, que esta semana comenzó a cumplir una sentencia de 9 meses en una cárcel del noreste del país, ha desatado un acalorado debate sobre los límites de la libertad de expresión en España y una tormenta política en torno al uso de la violencia tanto por los partidarios del rapero como por la policía.

El partido izquierdista Unidas Podemos, socio en la coalición gobernante, presentó el jueves una petición de indulto “total” para Hasél y otro rapero, Valtònyc, que huyó a Bélgica en 2018 para evitar ser enjuiciado por cargos de “glorificar” el terrorismo.

Pero en una decisión que podría profundizar las tensiones, autoridades judiciales en la región nororiental de Cataluña anunciaron que Hasél perdió una apelación reciente y se enfrenta a una sentencia de cárcel adicional por 2 años y medio por obstrucción de la justicia y agresión en 2017. La sentencia puede ser apelada otra vez ante el Tribunal Supremo.

Al igual que las dos noches previas, las manifestaciones comenzaron el jueves con reuniones multitudinarias en varias ciudades que en un principio fueron pacíficas en su mayor parte.

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