Durante los últimos 25 años, Diveidys Guerra-Acosta ha pasado el 4 de julio observando fuegos artificiales y disfrutando de las vacaciones. Pero el Día de la Independencia este año fue diferente.

Quiso leer libros sobre la Constitución de los Estados Unidos y la legislación laboral. Es algo en lo que está interesada y, dice, ahora tiene el derecho de perseguirlo.

Nacida en Guantánamo, Cuba, Guerra-Acosta, de 39 años, ha vivido en los Estados Unidos durante casi 26 años. Hace tres semanas, se convirtió en ciudadana de los Estados Unidos.

Sentada fuera de la Biblioteca de Lancaster con su nueva tarjeta de biblioteca, dijo: “Estoy decidida a hacer una diferencia al tomar mis nuevos derechos y conocimientos de ciudadanía ... aprender y respetar las leyes de nuestra Constitución y hacer cumplir mis derechos civiles como ciudadana”.

El deseo de hacer una diferencia, señala, y ayudar a otras personas, bien pudo haber sido arraigado en su juventud.

Su padrastro, Martin Daudinot, se convirtió en un prisionero político en Cuba después de la Revolución Cubana. Después de pasar más de una década en prisión, fue liberado. Conoció y finalmente se casó con la madre de Guerra-Acosta, Francisca Acosta.

Continuaron viviendo en Cuba, pero la aprobación de la Ley de Democracia de Cuba por el Congreso de los Estados Unidos en 1992, que prohibió que las empresas estadounidenses comerciaran con Cuba, junto con la caída de la Unión Soviética, llevó a la escasez de alimentos y combustible.

En 1993, ella, su madre, padrastro y hermana, Yeodalvis González, emigraron a los Estados Unidos.

Proceso simplificado

Debido a que su padrastro había sido un preso político en Cuba, se agilizó el proceso de inmigración de la familia. Los funcionarios de los Estados Unidos los asignaron a una ciudad donde las iglesias acordaron ayudarlos a asimilarse. Ella tenía 13 años cuando llegaron.

“Fuimos directamente a Las Vegas", dice ella. "Ellos nos ayudaron, me pusieron en la escuela, les encontraron trabajo y obtuvieron asistencia pública por un tiempo. Fue un sistema muy bueno, especialmente para los cubanos”.

Abandonó la escuela secundaria antes de graduarse, ocupando puestos en ventas y entretenimiento. Más tarde se convirtió en terapeuta de masaje y esteticista en 2011.

En 2017, se mudó a Pensilvania y ahora trabaja para Urban Outfitters en Gap.

“Este es ahora un paso totalmente diferente de mi vida”, ella dice. “He aprendido a admirar lo que es el trabajo realmente arduo”.

Guerra-Acosta retrasó la solicitud de ciudadanía durante años. Se enfrentó a la discriminación y, como resultado, no confió en el gobierno. También sintió que no estaba preparada para las responsabilidades que acompañan a la ciudadanía.

“No estaba preparada para la responsabilidad política que se supone que debes asumir cuando te conviertes en ciudadano”, dice Guerra-Acosta. “Ahora estoy lista para asumir esa responsabilidad política”.

Eso incluye defender sus derechos. Quiere comprender mejor la ley y los derechos de los trabajadores. También hay otros temas que quiere explorar. Por ejemplo, no ha decidido a qué partido político, si alguno, se unirá.

“Tengo que averiguar dónde encajo mejor”, dice ella. “Quiero aprender sobre derechos civiles; Yo quiero ayudar a la gente.

“Y es por eso que, cuando hablamos del 4 de julio, ahora será diferente".