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Anthony Leal

Como hijo de dos inmigrantes portugueses, Anthony Leal tuvo la suerte de experimentar dos culturas diferentes mientras crecía en Filadelfia. Además de la educación regular que recibió, fue inscrito en otra escuela donde aprendería a hablar, leer y escribir el idioma portugués.

Él era imparcial y curioso. "Me abrió los ojos al mundo", él dice. "Crecer en una casa portuguesa me permitió ver las cosas desde una perspectiva diferente".

Leal, 24, llegó a ser parte de un equipo Modelo de las Naciones Unidas, un simulador educativo donde los estudiantes aprenden sobre diplomacia, relaciones internacionales y las Naciones Unidas.

"He experimentado algunas lecciones clave de la vida que me han ayudado a llegar a donde estoy hoy, pero mi viaje tuvo algunas dificultades propias", dice.

El negocio de construcción de su padre se convirtió en víctima de la volatilidad e incertidumbre de la crisis económica de 2008.

"Fue estresante ver a mis padres preocuparse y ser consumidos por el negocio, ya que era nuestro medio de supervivencia", dice Leal. "Sin embargo, a través de ese proceso, mis padres me mostraron lo que significaba ser resistente frente a la incertidumbre".

Esa, dice, fue la motivación detrás de su deseo de obtener un título en ciencias políticas y relaciones internacionales.

Su trayectoria finalmente lo trajo a Lancaster, donde trabaja con el equipo de relaciones comerciales de la Cámara de Comercio de Lancaster.

"Nuestro equipo ayuda a las empresas locales a conectarse con los recursos y la información que necesitan para mejorar su negocio", dice.

Con ese fin, el grupo trabaja en colaboración con varias organizaciones en iniciativas que benefician a la comunidad local.

"Nuestro objetivo es lograr un cambio positivo aquí en nuestra comunidad", dice Leal.

Familia: Sus padres Antonio y María, y su hermana Jennifer.

Residencia: Lancaster

Educación: licenciatura en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Widener.

Lo mejor de mi trabajo: todas las diversas historias que escucho de las empresas y sus empleados.

Lo más desafiante de mi trabajo: estamos trabajando en tantas cosas diferentes en este momento que puede ser muy abrumador. Afortunadamente, hay personas en la Cámara que han compartido sus experiencias conmigo y cómo crecieron como resultado de ellas.

Alguien a quien admiro: mis padres. Claramente tuvieron suficiente paciencia para soportarme. Lucharon y se aseguraron de que mi hermana y yo estuviéramos bien atendidos. Tan orgullosos como están de mí, yo estoy más orgulloso de ellos.

Mi comida favorita: es un plato portugués llamado "bacalhau com natas". Es un plato de bacalao.

Algo que siempre encontrarás en mi refrigerador: sobras, porque no he aprendido a cocinar en porciones normales.

Manera favorita de pasar un día: sentarme afuera en un día soleado escuchando música. Experimentar algo nuevo.

El mejor consejo que alguien me ha dado: no puedes controlar lo que sucede a tu alrededor, pero puedes controlar cómo reaccionas.  No puedes leer la mente de la gente, así que debes ponerte en su lugar para tratar de entender sus acciones.

El mejor libro que he leído: “La Corte y El Mundo” por el juez Stephen Breyer, en el cual el autor examina el trabajo de la Corte Suprema.

Mi lugar ideal de vacaciones: Portugal, específicamente Pontido y Vila Pouca de Aguiar, de donde es mi familia.

Tres palabras que mejor me describen: curioso, analítico, amable.

Objetivo a gran escala: me encanta ayudar a la gente. Quiero trabajar en una organización internacional de derechos humanos donde pueda ayudar a diseñar e implementar soluciones a problemas reales. Quiero asegurarme de hacer lo que pueda para dejar un mundo mejor para las generaciones futuras. Un paso a la vez.